Underwood portátil modelo 1915 de Mario Bellatin
según Miki

Soy Mario Bellatin y odio narrar, apareció publicado en un diario hace algún tiempo. El hecho de ser escritor está más allá de una decisión consciente que haya podido ser tomada en un momento determinado, continuaba la nota. No recuerdo exactamente cuándo nació la necesidad de ejercer esta actividad tan absurda, que me obliga a permanecer interminables horas frente a un teclado o delante de las letras impresas de los libros. Y eso, que para muchos podría parecer encomiable y hasta motivo de elogio, para mí no es sino una condición que no tengo más remedio que soportar. (p. 9)
1. No tengo idea de cómo será la literatura en el futuro. Aunque sí creo que señalarle un único rumbo sería tan iluso como ver una página en blanco y no querer escuchar el sonido del viento.
2. No tengo idea de cómo será la literatura en el futuro pero sé que estará muy lejos de García Márquez o de Carlos Fuentes y muy cerca de Mario Bellatin, Sergio Pitol o Enrique Vila-Matas. Nos habremos despojado de las fórmulas y entonces todo será nuevo. Creo que en alguno de los discursos de El gaucho insufrible Bolaño dice algo parecido.
3. Leí Underwood portátil modelo 1915 en una de esas hermosas ediciones de Sarita Cartonera durante un viaje en bus hace casi un año. Ya había leído las primeras novelas de Bellatin y algo de Lecciones para una liebre muerta por lo que su estilo me era familiar. Sin embargo, con este libro volví a sentir aquel embelesamiento tan suyo de estar leyendo algo muy nuevo y muy antiguo a la vez, en donde, a medida que se acumulaban las páginas, mi mente iba llenando de preguntas y volvía a quedarse en blanco, intermitentemente, como las luces de la autopista que discurría a mi derecha.
4. Hacia la mitad del libro descubrí que éste tenía en varios bordes de sus páginas unas manchas de un color rojo muy intenso. No sé por qué se me ocurrió pensar que eran de sangre. Automáticamente, mientras pasaba las yemas de mis dedos por aquellos bordes, imaginaba aquel detalle como otra travesura de Bellatin. Con la mirada perdida en la ventana, casi me parecía verlo en el taller en el que los niños recolectores encuadernaban los libros explicándole al encargado la forma en la que tendría que esparcir la sangre, la idoneidad de hacerlo parecer el rastro descuidado de un corte con el borde del papel.
5. Underwood portátil modelo 1915 es lo más parecido a un relato autobiográfico que ha publicado Bellatin. Soy Mario Bellatin y odio narrar, nos dice en una de las primeras páginas, como el preámbulo de un extraño recuento de las primeras motivaciones que lo empujaron a escribir, de lo que piensa sobre su método literario o de qué es lo que quiere conseguir. Más adelante, nos confesará estar seguro la banal idea de que el verdadero privilegio del que gozan algunos escritores es el de la existencia de un grupo de lectores.
6. Me gusta pensar que lima (con minúsculas, como él lo escribiría), como espacio de interacción cultural, ha tenido algo que ver en la génesis del arte poética de Bellatin. Todos esos desencuentros, esa galería de seres tan parecidos a otros pero tan únicos a la vez, que brotan de sus novelas podrían rastrearse en parte en Lima. Aunque lo más seguro es que la literatura de Bellatin no pertenezca a ninguna parte y yo la quiera vincular a Lima porque es la única ciudad que he conocido realmente en mi vida.
7. Siempre que vuelvo a este libro lo manipulo con cuidado. He llegado a temer en serio que alguno de sus bordes irregulares, que yo creo manchados de sangre, me haga un corte en el dedo que me infecte.
En cierta ocasión conseguí ser aceptado en una residencia para escritores. Era la oportunidad tanto tiempo esperada para poner en orden una serie de archivos que andaban sueltos en mi computadora. Decidí utilizar el tiempo no en crear nada nuevo, sino en darle forma a algunos intentos de escritura que había ensayado durante un periodo más o menos extenso. Al leerlos constaté que los diferentes textos estaban ubicados como círculos alrededor de determinados puntos. La enfermedad, la deformación de los cuerpos, el horror y la angustia así como el estigma de la muerte eran de alguna manera los temas principales. Me asusté. Nunca los había leído juntos ni había tenido nunca la intención de ensamblarlos. Sin embargo, al mismo tiempo advertí que una suerte de homogeneidad hacía posible que esa escritura dispersa formara parte de un todo. (p. 24)
8. Mario Bellatin es una obra en sí misma. Lo veo rodeado de flores, peces y perros y pienso que su yo poético ha ido abordándolo hasta inundarlo, al punto que Underwood portátil es tan ficción como cualquiera de sus libros, donde lo autobiográfico simplemente es un formato, una forma como cualquier otra de contar una historia. Por eso no hay una única lectura de sus obras, porque todas en sí encierran el principio de la ficción por la ficción, en donde los nombres, los temas y los recursos están presentes pero son impercetibles porque lo importante es el texto, las letras, la tinta, aquel sadomasoquista pasatiempo de narrar.
No creo tener ninguna duda de que el misterio que acompaña mi vida se encuentra en el punto de origen de mi escritura. Sólo ahora, después de tantos años de búsqueda e indagaciones, sé que ese misterio seguirá siendo inaccesible hasta el día de mi muerte. (p. 8 )
Título original: Underwood portátil modelo 1915
Autor: Mario Bellatin
Año de publicación: 2005
96 páginas en la edición artesanal de Sarita Cartonera, 2005.




Recomiendo con entusiasmo la edición que sacó hace un par de años Alfaguara que reune en un solo tomo trece novelas de Bellatin, entre las que se encuentra Underwood portátil. Sesenta y dos soles en el stand de Santillana en la Feria del Libro de Miraflores.
Ahora que leo tu reseña me dan ganas de leer más cosas sobre él. Mmm… El camino por el que notas que va creo que me gusta, “la ficción por la ficción”, la afición de narrar más que de querer exocisar sus demonios, él mismo como demonio que se aburre consigo mismo y con este planeta entero que es mucho más interesante dentro de la cabeza de las personas que las cosas por las que pasan, cosas rutinarias con las que todos se identificarían, cosas que a veces al plasmarse en texto no hacen nada más que un diario con los nombres cambiados.
(Mmm… Aunque siendo Bellatin tan excéntrico y su vida tan fuera de lo común, lo que dije fácil es todo al revés n__n’)
Yo no le creo una sóla palabra publicada a Bellatín, pero supongo que embono perfecto en lo que él mismo ha querido de sus lectores. Odia tanto narrar que quizás a eso se deba el hecho de que haya encontrado una fórmula para hacerlo, en fin, de algo tenemos que vivir.